lunes, septiembre 12, 2005

Lo ha visto en una exposición: el muchacho que camina dentro del río de lodo lleva una cabra sobre las espaldas. Ambos están cubiertos. Mientras la cabra voltea hacia abajo, el muchacho le habla casi con amor, colocando su boca muy cerca de el hocico del animal. Lo lleva con diligencia, cuidando de que no vaya a escapársele. Algunas otras fotos lo confirman: se trata de la mirada previa de un sacrificio.